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Karting-Nautas Perfecto, un día perfecto para ir en moto. Iniciamos la ruta. Todo apunta a que puede ser un día fantástico y diferente. Y llegamos al segundo punto de encuentro. No falta nadie. Todo va bien. Seguimos la ruta. Relevo en la cabeza y Waterbiker nos indica el camino
a seguir. Dejamos la nacional y empieza la diversión. Poco antes
de Solsona tomamos el desvío y cogemos la carretera del Pantá
de la Llosa de Cavall. Y de repente la nada. Limpias la visera empañada y observas las sombras. Te esfuerzas en ver la belleza del lugar que la niebla intenta ocultar sin salirte de lo negro. Y así un largo trecho hasta Sant Llorenç de Morunys. Lástima de la niebla. Habrá que repetirlo en un día soleado. Repostamos y a desayunar. ¿Desayunar? Menudo almuerzo. Qué bueno estaba el trinxat, la butifarra, el pebrot, la cansalada. Todos quedamos a gusto y nos olvidamos del trecho de niebla. La Catalana se llama el hostal. Seguro que repetiremos. Con la panza llena reiniciamos el recorrido hacia Organyá, por una sinuosa carretera y unos paisajes dignos de ver, por lo que el ritmo del grupo se reduce y así poder gozar de las vistas y los colores que nos ofrece el otoño. Una ruta muy aconsejable para los amantes de la naturaleza. Y llegamos a karting del Pla de San Tirs. Todo ha ido fenomenal. Ahora
a quemar adrenalina.
Luego las carreras. ¿Amigos?..... A saco. No hay amigos, amores ni nada. A clasificarse para la segunda tanda. Algunos de paseo y otr@s arrancando las pegatinas ¿eh Marisa?. Viva la variedad!! ¿Más clases? Esto es peor que la escuela. Y llega la hora de la verdad. A muerte. Mención especial al tercer puesto del grupo semipro de la Marisa. Y a la victoria del grupo pro de Javier. Ah, semi pro (fesional) y pro (fesional).
A todo eso, que ya eran las cuatro de la tarde y el hambre, especialmente para los que no corrían, empezaba a asomar. Y aquí voy a ser muy breve. El pan y el flan estaban muy buenos. Y el intento de sablearnos fue descomunal. El servicio deprimente. Lástima que Wichy no tenía voz, si no se hunde el local. Algo tenía que salir mal. Todo no puede ser perfecto.
La vuelta, de noche, con niebla espesa y lluvia, fue entretenida. Y esta es la crónica de un día "casi" perfecto
que no olvidaremos los que lo disfrutamos. |