Garrotxa 05
Domingo, 16 de Octubre del 2005
Olot (Girona)

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Fe. Hay que tener fe, pecadores. Tras una larga sequía llegó el temporal. Menudo temporal.
Pero se detuvo. ¿por qué? Pero, ¿no lo sabeis?
Dios es Motonauta.
No pudo evitar un comienzo dubitativo y tardío (ese organizador
que llega tarde), una niebla mandada por el diablo con la finalidad
de en última instancia hacernos desistir, pero solo fue eso,
niebla, que con solidez y fe fue cortada cual mantequilla por la expedición
motera.
Y seguimos la ruta apaciblemente. Todo de nuestra parte. Se abría el día, no vimos ningún radar ni mossos apostados, nada. ¿Nada? En un ramalazo de rabia el diablo provocó de nuevo la duda y la Dominator se detuvo. Todos nos temimos lo peor y esperamos el desenlace. De nuevo EL dispuso que no, que no podía torcerse el ritmo de la expedición, rugió el motor y pudimos seguir nuestra ruta hacia los volcanes.
Y llegamos. Y completamente secos. Se decidió suspender la ascensión al volcán debido al retraso, para desconsuelo de unos y alegría de otros, y visitamos el pueblo medieval de Santa Pau, donde pudimos apreciar la resistencia del puente sobre el torrente, la belleza del poblado inspiración de pintores, y la exquisitez de sus carquiñolis.
Finalizada la visita fuimos raudos a pillar el tren que nos instruiría sobre la riqueza de la zona volcánica. Que puedo decir del paseo en tren. Allí pagan todos los mayores de 12 meses, para que la megafonía te ofrezca cuatro pinceladas , y que luego en una paradita frente al Croscat, mediante un lateral de la "máquina" desplegable con imágenes de la flora y la fauna que despertaron el interés de los peques (estuvieron geniales), nos hagan la introducción para ofrecernos al módico precio de 5 euros más, un duende de la suerte y 4 postales. Sólo faltó un top manta con películas y música. Ahí el diablo se apuntó un triunfo.
Patético. Actividad no recomendada. Seguidores de Motonautas abstenerse. Y por fin lo más deseado. La comida.
Perfecto. Muy recomendable. Restaurante Can Xel. No os lo perdais. www.canxel.com
Y llegó el retorno. Los coches se fueron por un lado y las motos
por otro. Todo discurría bien. Pero llegó el diablo. Avisó
al dejar sin aire la rueda de la Xunga. Novatilla ella, pobrecilla,
se comportó como una jabata arrastrando al Espiñao. Tranqui
moza, con la experiencia se disfruta más y olvidas esos temores. Sin más incidentes terminó ese agotador Domingo en el que de nuevo hemos podido disfrutar en excelente compañía, de una ruta divertida, excelencias culinarias y maravillas de nuestro paisaje. Gracias Señor CuldesaC
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