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Motonautas |
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Monroyo 2002 y la Fiesta Hippie

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PPKT: No ha sido la pereza la que me ha impedido narrar con prontitud lo ocurrido este fin de semana en el Maestrazgo. Tampoco lo ha sido el cansancio del viaje o cierta torpeza (¡estos años!) a la hora de transcribir con palabras los hechos de Monroyo. Si finalmente he decidido a sobreponerme a la estupefacción producida por lo vivido, ha sido por que considero mi deber contar a las generaciones venideras el grado de deterioro moral y físico que puede alcanzarse si se elige mal el camino por el que debe de transcurrir nuestra vida. El hecho de que sean participantes activos en este Foro los protagonistas del "triste evento" ha aumentado singularmente la duda de este humilde escribiente. Todo sucedió la madrugada del sábado, en aquella hora cenicienta en la que uno abandona la ficción del baile y la cena de gala para volver a sus miserias de cacharros y fregonas. Quizá impelidos por la magia de esa hora, el grupo de alegres motistas que se concentraron en Monroyo transformó sus cueros y corduras, su charla jovial y su ética de grupo, en una representación de la perversión sexual, de la drogadicción, del hurto y la depravación.
Pelucones de colores, rubios ABBA y rizos Michel Jackson, camisolas vaporosas años 60, patas de elefante, gafas cuadradas de efecto mariposa, pañuelos piratosos, camisas John Travolta… flores y dedos en "V", desfilaban ante mis ojos trayendo de nuevo a mi cabeza las imágenes y recuerdos de aquella noche del Maestrazgo vivida hacía ya dos años. "¿Será un mal contagioso que afecta a los que visitan esta tierra?" , "¿Son estos los habitantes de ese Ladruñán Tibetano?"… pues no, para mi asombro, quienes así vestían, quienes esos gestos hacían eran aquellos con los que yo había compartido paseo en moto, mesa y mantel. Vladimir Ilich Ulianov "Lenin", ejercía de pinchadiscos y "espiker". Parapetado detrás de una improvisada mesa de sonido y un juego de luces coloreantes, animaba con sus gritos a los "jóvenes" años 60 que pululaban por el local. Tras la barra, el joven camarero pedía paciencia a los ansiosos "jipis" en demanda de alcohol, los "markaflais" pasaban de mano en mano ante los mismísimos ojos de un Guardia Civil despistado que se metió en el local a tomar un cafelín. Música atronadora, bailes descoyuntadores, drogas y alcohol conformaron el principio de la noche.
Por un instante pensé que era cosa exclusiva del Grupo Oriental, quizá alterado por la cercanía del enfrentamiento futbolístico de esta tarde. Esperanzado aguardé la llegada del Profeta convencido de que, como Jesucristo en el Templo de Jerusalén, expulsaría a mercachifles e impondría el orden y la paz con su palabra. Mas nada de eso ocurrió: contagiados por la vorágine que les rodeaba, los integrantes del Sector Centro se fueron inmiscuyendo en la "fiesta". Comenzaron poniéndose pelucas y cintas de colores, pintándose flores y otras procacidades que por pudor no nombro en todas las partes visibles de su anatomía. La mesura que suele caracterizarles se transformó en desenfreno y el profeta bailó cual personaje de "Pulp Fiction", el paradigma del moterismo asemejaba a un John Lennon de gafas de quevedo y pedo superlativo, aquel que toma el nick del nombre de un afamado deportista se dio al ligoteo libidinoso con las adolescentes monroyanas que habían ido al local. El lobo estepario mudó en "Chaval de la Peca" y caperucita asombró con su movimiento. Cual Quijote solitario permanecí contemplando
el "pasmo de la noche" dudando si huir a convento franciscano
o, ya que estaba en El Maestrazgo, tomar la apariencia del General Ramón
Cabrera, "El Tigre del Maestrazgo", y llamar al levantamiento
a los lugareños honrados y de digno vivir, a fin de liquidar esa Bacanal.
Si pensáis que todo finalizó así, que a esas alturas nada más podría suceder que aumentara el nivel de depravación alcanzado, estáis equivocados. Avanzada ya la madrugada, uno de los grupos de pecadores incontrolados se encaminó hacia el Granero que servía de improvisada cochera para las motos y ante el asombro del mundo mundial, ofreció una de las páginas más bochornosas que puedan recordarse en la historia de la pornografía. Así, sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, dos abyectos seres se encerraron en el pseudogaraje y a una indicación de ambos, mostraron al mundo mundial su desnudez encaramados a una fabulosa e indefensa motocicleta a modo de portada de la revista Zero. Para festejar esta culminación de la pornografía, regaron calles y cuerpos a ritmo de botella-aspersor como si de final de GP se tratara. A estas alturas de la madrugada,
el local había sido tomado por las fuerzas ocultas de la población que,
apercibidas de lo que allí sucedía, decidió hacer del sitio su coto privado
e imponer su reinado. Alarmado por tanta aberración, no tuve más remedio
que actuar y así, armado por una osadía que sólo por los dioses me pudo
ser otorgada, me introduje entre dichos personajes y les arrebaté aquello
que producía sus desvaríos salvándoles así de la demencia definitiva que
les acechaba de haber seguido por ese camino.
Satisfecho por la buena acción realizada decidí retirarme, agotado, a mis aposentos a reflexionar sobre lo vivido y sobre cómo debería comportarme a partir de esa experiencia. En esas cuitas estaba cuando oí un ruido proveniente del piso inferior. Busqué un objeto contundente que me protegiera en caso de agresión y bajé hacia el lugar del que surgía el escándalo: ante mis ojos, un ser inmenso con pijama enrayado y uno decrépito en camisola y calzoncillos pululaban por la cocina del establecimiento hotelero a la búsqueda de ¡¡¡JAMÓN SERRANO!!!. Miré hacia el fondo de mi espíritu invocando las últimas fuerzas que me quedaban y plantado en el medio del cuarto les grité: ¡¡¡LO HABÉIS ENCONTRADO YA…, QUE TENGO HAMBRE COÑO!!!. don_normas: A la fiesta también acudió gente del pueblo de Monroyo, en algunos casos vestidos de hippies también y con pelucas y cintas en el pelo... Genial.... La fiesta acabó sobre las cuatro de la mañana, pero en mi corazón durará durante muchos años.... Dadle un vistazo a las fotos.... no tienen desperdicio....:-)
PD: Volver a agradecer a Cesar y todo el personal del Apartahotel Guadalupe, toda su dedicación y su gran trabajo. Volvimos a comer de coña, nos invitó a Cava.... vamos todo a un nivel impresionante. La gente que no había estado quedo contentísima con el trato recibido. Gracias a Cesar por hacernos
de DJ y por buscarnos todas las actividades que podíamos hacer.
Fue el toque final a un fin de semana impresionante.
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