Salida a Montblanc

Conica de la salida de Montblanc....(Por RedBullet34)

Sábado 28 de Abril de 2001

El sábado era el día escogido por el sector catalán (más algún que otro infiltrado) para hacer la salida programada a Montblanc (Tarragona). La hora, las 9. El lugar, una famosísima gasolinera de Barcelona sólo conocida por su gran descubridor, Miquel_Eli. Por suerte, las indicaciones surtieron efecto y la gente fue llegando sin demasiados problemas... sin duda, siguiendo el olor a pastas, bebidas y zumos que salían de un camión blanco con el logo de Bimbo que nos esperaba con la puerta trasera abierta. Pacozzr, pese a no poder acompañarnos, nos obsequió con su presencia (eso es lo de menos ;-)) y, lo más importante, con el contenido de su camión. Rogamos que si usted, apreciado lector, tiene un cargo de responsabilidad en la compañía, omita este apartado por su bien... en caso de despido fulminante de Pacozzr, el colectivo motero no responde de sus actos (un motero es peligroso, un motero hambriento es temible).

  

Con tal suculento desayuno (qué entrañable fue el reencuentro con los Bonnies y las Panteras rosas) fuimos congregándonos todos los asistentes a la salida: Pere, Carme, RedBullet, Carol, Martobike, Gemma, Javi, Bel, Miquel, Eli, Jormot, Arnau, Deivis, el Vesino, LLuis, Detranqui y su hijo (y Pacozzr, por supuesto, que debía volver al kurro). Lluis vino en coche, pero como siempre sucede, en lugar de flagelarlo le supimos sacar provecho... el ZX-R quedó lleno de maletas, cajas de Panteras rosas... A la hora de la partida, aparece el único punto negro de la jornada: la ZZR de Detranqui tiene problemas de arranque y decide quedarse para no tentar la suerte y que el problema pueda reproducirse lejos de casa. Una verdadera lástima, porque el día, la comida, la compañía y la mayor parte de las carreteras estuvieron al nivel acostumbrado: geniales.

  

El primer tramo era por la famosa en el mundo entero N-340 (famosa por su densidad de tráfico, camiones a mansalva y un montón de pueblos que cruzar). Con la ayuda de algún que otro bálium conseguimos recorrer los escasos 100 km hasta Reus, donde se dejaba la susodicha carretera y se cogía "la buena". Una carretera de montaña serpenteante que recorría la sierra de Prades desde Reus hasta nuestro destino final para comer: Montblanc.

  

A mitad de camino pudimos visitar un pueblo fantasma que parecía abandonado, hasta que de repente empezaron a salir coches de todas partes (seguro que corrió la voz de que un grupo de bándalos estaba asaltando el pueblo). La siguiente parada se produjo en Prades. Allí nos esperaba el habituallamiento (el ZX-R), con el maletero en alto y las pastas asomando... qué dura es la vida del motero, DIOS. En estos momentos, Eli tenía una urgencia fisiológica bastante patente, por lo que entró en un bar a ponerle remedio. Cuál fue su sorpresa cuando la hecharon "de malos modales" porque "era la hora de comer".

     

Ni que decir tiene que del bar sólo quedan 4 piedras humeantes... Sin desmoralizarnos lo intentamos de nuevo en un bar de la plaza del pueblo donde nos atendieron con más amabilidad (las notícias vuelan en los pueblos pequeños). Después del refrigerio, de nuevo a las motos y para Montblanc. El tramo estaba un poco mal (gravilla, baches, piedras...) por lo que el ritmo no fue muy alto y se pudo disfrutar del paisaje, en especial del monasterio de Poblet.

  Al llegar a Montblanc era ya la hora de comer, por lo que nos dispusimos a reponer fuerzas de inmediato. No sé yo si tenemos un don especial para escoger los restaurantes, pero solemos "pillar" siempre los que disponen del mejor personal. En esta ocasión, un encargado "peculiar" que nos amenizó la comida (como si necesitáramos ayuda externa para reirnos). Total, que gracias a él conocimos los canelones "caserus" y el sorbete de "frangüesa". Además, el local nos permitió descubrir un fenómeno de la poesia catalana, cuyo anonimato esperemos que perdure con el paso de los años (si Fabra levantara la cabeza...). Fue también durante la comida cuando Pere descubrió una faceta oculta y quiso convertirse en Robin Hood con el gorro típico (qué tendrá esta pareja que siempre se encaprichan de prendas de ropa??). Con los carajillos de Bayleis típicos se dio por concluida la comida y se decidió dar un paseo por el pueblo amurallado para bajar la comida. Tras estirar las piernas llegó el momento de las despedidas: Lluis (ZX-R), Deivis, Jormot, Arnau y el Vesino se volvían a casa. El resto nos íbamos para Alp (La Cerdanya) a acabar de pasar el puente.

      

Con Pere marcando el ritmo afrontamos un puerto de montaña y unas nacionales increibles, con buen asfalto, curvas de todo tipo ("mayormente" rápidas) que nos llevaron a Ponts, Oliana, La Seu y, finalmente, Alp.

Tras más de 500 km, pudimos al fin disfrutar de un merecido descanso (aunque está mal que lo diga yo, hay que hacer una mención especial para Carol, que en su bautismo motero aguantó sin rechistar la paliza de km y de compañía ;)). En un principio la cena iba a ser a base de pizzas, pero después de haberlas pedido y al ver que tardaban, se decidió ir a un restaurante cercano. Mucho motero mucho motero, pero la gente se alimentó a base de sopitas calientes... lo dicho, nos estamos aburguesando. Tras la cena todo el mundo pensaba en ir a descansar pronto (manchar, manchar) porque había sido un día duro (manchar, manchar) y al día siguiente se pretendía ir a Andorra a hacer 4 compras y 4 curvas (manchar, manchar). Total, que tras un poco de cháchara, la gente se fue retirando a dormir (manchar, manchar). Sin embargo, entrada la noche, Carolain fue hacia la luz porque su hija no podía dormir... y consiguió que fuese Gemma la que no pegara ojo...

  

Domingo 29 de Abril de 2001

A pesar de que el toque de diana debía ser a las 9, el teléfono sonó a las 7:30 más o menos porque el pizzero, con su "Jerbi" Variant había conseguido llegar con las pizzas desde Montigalá... para que después digan que los pizzeros no se lo kurran. Una vez todos despiertos y equipados (las nubes eran demasiado amenazadoras como para subestimarlas) nos fuimos para Andorra. Una vez allí, empezamos a asaltar las tiendas de motos en busca de accesorios varios, aunque no tuvimos la fortuna de cara y no pudimos encontrar todo lo que queríamos. Otra vez será. Se acercaba la hora de comer y Pere sugirió ir a un pueblecito catalán (al que se llega sin cruzar ninguna frontera ¿?¿?¿?) donde se encontraba un restaurante regentado por portugueses y lleno a rebentar de franceses (apología a la diversidad). El lugar era precioso, aunque esa harmonía la rompían los Inserso-Franceses que chillaban como si les fuera la vida en ello mamados hasta la saciedad (aunque, con los pedazo de chupitos que les servían, no era de extrañar). Entre baile y baile amenizado por una orquestra imponente, los gabachos (lo siento, pero es que ya nos tenían hasta los mismísimos, así que pasaron a ser gabachos) se fueron retirando y pudimos seguir la comida con paz y tranquilidad (eso sí, antes Pere ya había bailado un par de "agarraos" con francesas granaditas). Nos pusimos de parrillada hasta arriba, aunque las gotas que empezaban a caer no nos dejaron hacer una sobremesa digestiva, por lo que emprendimos el camino de regreso. Lo que durante la subida al pueblo había sido una experiencia preciosa (por el paisaje y la carretera), se convirtió en un pequeño agobio por la lluvia (poca, pero lluvia al fin y al cabo) que no permitía muchas alegrías por el trazado de la carretera y su estrechez. Una vez de nuevo en Andorra, la lluvia había cesado y la carretera estaba seca, así que nos desquitamos un poco... De nuevo en Alp, Bel y Javi recogieron sus cosas porque regresaban para casita a trabajar al día siguiente, aunque se encargaron de recordarnos que se van a tomar una semana de vacaciones tras el GP de Jerez, pa joder, claro. Tras despedirlos como se merecen (haciendo una ola del cagarse) y con el tiempo yendo a peor, decidimos que era el momento de asaltar el mueble bar de la casa. Ni cortos ni perezosos, a media tarde nos estábamos pegando unos lingotazos de whisky bastante respetables... mientras las consolas (Play y Nintendo, para que nadie se moleste) sacaban humo en manos de los chicos y el parchís en manos de "ellas". Se organizó un campeonato del Mundo mundial de Tekken 3, ganado en su versión masculina por Red y en la versión femenina por Miquel (sí, qué pasa, está operao, y qué?? ;)). Por cierto, Eli, yo creo que Miquel está falto de cariño, porque esa agresividad normal no es, eh??. Tan enfrascadas estaban en su lucha y tan borrachos nosotros, que consiguieron engañarnos para preparar la cena (porque nos engañaron, verdad??). Nada, un poco de pan con tomate, cuatro "cocretas" y unas cuantas salchichas (manchar, manchar) cachondas made in Miquel (anda, era un secreto, no??uix, mira que soy bocazas...) sirvieron para hacer una base sólida que nos permitiera mitigar los efectos del alcohol. Tras la cena, nada mejor que una pedazo timba de cartas. Sin duda, el mejor momento de los 4 días. La gente vivía la partida con tanto entusiasmo, que tuvimos que dejarlo para otra ocasión para evitar posibles lesiones cardíacas. Entonces decidimos tumbarnos en los sofás y tener una relajada charla. El interrogatorio de Pere fue "suavesito", comentamos temas de actualidad... hasta que la gente fue retirándose a descansar (manchar, manchar).

Lunes 30 de Abril de 2001

El día amaneció como nos temíamos: lloviendo. Con esas perspectivas, nos vimos obligados a tomarnos un día sabático, con el único esfuerzo de darle a los Joysticks, a los dados y a la bebida (recorrimos buena parte de los bares del pueblo).

  Al mediodía, de vuelta en casa, fueron las chicas las que cocinaron unos buenos spaghettis. Durante la comida se produjo un evento espeluznante (y no me refiero a ver cómo Pere engullía los spaghettis). Algunos de los asistentes tenían previsto regresar a casa el sábado por la tarde, pero no apetecía mucho mojarse, por lo que esperábamos con ansia el parte meteorológico en la TV para tomar la decisión final. Justo cuando el hombre del tiempo iba a comentar las previsiones para la tarde y día siguiente, el rayo achicharró alguno de los repetidores y nos quedamos en ascuas (repito que fue EL rayo porque no cayó ninguno más). Con este "indicio", se tomó la decisión de empezar a llamar por teléfono a amigos y familiares para que nos informaran (un poco más y nosotros achicharramos el repetidor de Timofónica). Por la tarde, más de lo mismo, a excepción de una excursión por la montaña protagonizada por los valientes Martobike y Red (pa chulos ellos), que se fueron a hacer unas curvas a pesar de la nevada que caía (de todo tiene que aprenderse, no?). Desde aquí, vuelvo a rendir homenaje a la CORDURA, sin la cual dudo mucho que hubiera podido escribir esta crónica... La tarde dejaba paso a la noche y las nubes parecían querer tomarse una tregua. Fueron esos instantes de indecisión, porque asaltaba la duda de aprovechar el "impass" para regresar a casa o dejarlo para el día siguiente para el que la previsión era más optimista (pero previsión al fin y al cabo). Tras deliberar largo rato se tomó lo que sería la decisión correcta: regresar al día siguiente. Así que con las ideas claras, y aprovechando que no llovía, nos fuimos a dar un paseo. Carme, mirando al cielo, todavía no tenía claro lo de quedarse... Se hizo la hora de cenar y volvimos al restaurante de las sopitas, aunque esta vez, ya algo más curtidos, las acompañamos de sangría y de una "musiquilla" especial que nos sorprendió durante los primeros impases de la cena (ese pedazo de himno español sonando en un móvil nos estremeció hasta lo más hondode nuestros seres). Superado el trauma inicial, ya no pudimos impedir el sarcasmo y la risa tonta durante toda la cena. Es más, una abuela entrañable supo que Pere es un profesional del sexo y el marido, a su vez, se tiró un pederrete todavía más entrañable... qué ambiente, DIOS!! Menos mal que pudimos contenernos y tomarnos los chupitos a los que nos invitaron los propietarios. Con algo más de 0.8 en la sangre, pero con las motos a buen recaudo en el garaje, regresamos a casa con la idea de ir a dormir temprano. Todo iba sobre lo previsto hasta que Carolain quiso volver a la luz, aunque esta vez se topó con una pequeña sorpresa que le dejó taquicárdico durante unos minutos (en calzoncillos y taquicárdico... para no perdérselo :)). Tras este pequeño incidente, a descansar definitivamente.

Martes 1 de Mayo de 2001

Afortunadamente las previsiones se cumplieron y el martes amaneció un día radiante.

Después de recoger y limpiar un poco, nos dispusimos a emprender el viaje de regreso. Sin prisa pero sin pausa llegamos a casa sin ninguna incidencia destacable y sin mojarnos, con lo que se daba por concluido un fin de semana largo inolvidable. Quiero volver a agradecer la compañía y el buen ambiente de todos los asistentes y, en especial, a los anfitriones Gemma y Martobike por ofrecernos su casa a sabiendas de lo que podía pasar.
Un abrazo muy fuerte a todos.
Buen viaje a los que vayáis a Jerez y espero que por esta vez escriba otro la crónica porque, mismamente, a mi me va a ser imposible (snif, snif).

Hasta la próxima, amiguetes...

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